Terapia Acuática en niños con TEA

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Terapia Acuática en niños con TEA

El ejercicio físico es reconocido por promover la salud y la calidad de vida de la población, desde niños hasta ancianos. Los estudios han señalado los beneficios de las actividades para el desarrollo cognitivo de la persona con espectro autista.

La inclusión de deportes, ejercicios y otras actividades físicas puede considerarse un complemento de las terapias tradicionales establecidas, ya que tienen un impacto en la mejora de los síntomas, los comportamientos y la calidad de vida de la persona autista.

El ejercicio puede ayudar a prevenir el aumento de peso excesivo o ayudar a mantenerlo, lo que puede contribuir a reducir la tasa de obesidad en personas con espectro autista.

La actividad física estimula varios puntos cerebrales que pueden ayudar a la persona autista a sentirse más feliz y más motivada. El ejercicio proporciona oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo y ayuda al sistema cardiovascular a funcionar mejor. Esto contribuye a la disposición de la persona autista.

Un estudio que evaluó a los niños con autismo en la natación y otros ejercicios acuáticos encontró que las actividades contribuyeron a lograr un aumento significativo en los niveles de condición física, notable por los cambios en el equilibrio, la flexibilidad, la resistencia y la fuerza. También hubo una reducción en el comportamiento repetitivo en los niños.

A través de los programas de ejercicio, es posible observar un mejor desempeño social y la reducción de los episodios de agresión, así como los comportamientos estereotipados. Esto se debe a que el ejercicio estimula el desarrollo de nuevas células cerebrales dentro del hipocampo, una parte del cerebro que influye en la empatía, el control de los impulsos y la atención.

Todavía hay aspectos sociales a considerar para las personas con autismo que no limitan las interacciones sociales. Para quienes lo hacen, existe una alternativa para practicar actividades individuales. Los ejercicios liberan hormonas en el cuerpo que generan felicidad.

Las actividades deben ser adecuadas a los estímulos sensoriales de la persona autista, teniendo cuidado de respetar las limitaciones de los movimientos que puedan existir. Por eso es esencial la integración y el monitoreo de un educador físico y otros miembros del equipo multidisciplinario.

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